Lo más caro de un mal contrato con una agencia no es la tarifa: es descubrir, el día que te vas, que el dominio, la cuenta de Google Ads y el contenido que pagaste durante dos años están a nombre de otro. Pasa más de lo que parece y casi nunca por mala fe: pasa porque nadie leyó esa cláusula.
Esta guía repasa los ocho puntos que conviene mirar antes de firmar, en el orden en que suelen doler.
¿A quién pertenecen las cuentas, el dominio y el contenido?
Todo debe estar a nombre de tu empresa desde el primer día: el dominio, el hosting, la cuenta de Google Ads, la de Analytics, la ficha de Google y el contenido publicado. La agencia debe tener acceso, no propiedad. Es la diferencia entre alquilar tu marketing y ser dueño de él.
Cómo comprobarlo sin discutir: pide entrar tú a cada cuenta con tu propio correo y confirma que apareces como propietario o administrador con permiso para revocar accesos. Si en alguna solo puedes mirar, ahí hay un problema que resolver antes de firmar y no después.
El caso peor y más común es el dominio. Si lo compró la agencia con su tarjeta y a su nombre, técnicamente es suyo, y recuperarlo depende de su buena voluntad. En 3R Core el primer año de dominio, SSL y hosting va incluido en el proyecto web, pero registrado a nombre del cliente.
¿Hay permanencia, y qué pasa si quiero irme?
Una permanencia larga en marketing digital protege a la agencia, no a ti. Se justifica cuando hay una inversión inicial grande que amortizar; en un servicio mensual de SEO o de gestión de campañas, rara vez.
Lo que sí es razonable es un preaviso: treinta días para que nadie deje una campaña a medias. Lo que no lo es: cláusulas de permanencia de doce meses con penalización por salida anticipada, sobre todo cuando el resultado todavía no se ha demostrado.
En 3R Core no usamos contratos forzosos y el servicio es mensual. Lo decimos aquí porque es fácil de comprobar: nuestros precios están publicados y esa condición aparece en la misma página. Si una agencia te pide permanencia, pregúntale qué pasa el mes que no cumpla lo prometido.
¿Quién paga la pauta publicitaria y a nombre de quién va?
La pauta —el dinero que se le paga a Google, a Meta o a TikTok— debe ir con la tarjeta de tu empresa, en tu propia cuenta publicitaria. La agencia cobra su honorario de gestión aparte, y esas dos cifras nunca deberían ir mezcladas en una sola factura.
Por qué importa: si la agencia pone su tarjeta, el historial de la cuenta es suyo, los datos de conversión que ha acumulado son suyos y, si terminan mal, empiezas de cero con una cuenta nueva y sin aprendizaje. Además pierdes la única forma de saber cuánto se gastó de verdad.
Una factura que dice «servicio de marketing digital: S/4,000» sin desglosar cuánto fue honorario y cuánto fue pauta es una factura que no te deja auditar nada.
¿Qué se entrega cada mes, exactamente?
El contrato debe listar entregables comprobables, no actividades. «Optimización SEO continua» no se puede verificar; «un informe mensual con posiciones, tráfico orgánico y consultas recibidas, entregado antes del día 10» sí.
Pide que aparezca por escrito:
- Qué se entrega y con qué periodicidad: informes, piezas de contenido, campañas activas.
- Qué métrica define el éxito a los seis meses. Si nadie la escribe, cualquier resultado se podrá presentar como bueno.
- Quién es tu interlocutor y en cuánto tiempo responde.
- Qué pasa con lo no consumido: si un mes se producen tres piezas de las cinco pactadas, ¿se acumulan o se pierden?
¿Cómo se mide el resultado y quién controla la medición?
La analítica tiene que estar en una propiedad de tu empresa, no en una de la agencia. Si Google Analytics está en la cuenta del proveedor, el día que te vas pierdes el histórico entero y con él cualquier posibilidad de comparar al siguiente.
Y conviene acordar qué cuenta como conversión antes de empezar. Hemos auditado cuentas donde un clic en el botón de WhatsApp de la cabecera contaba como lead, así que el informe mensual mostraba cientos de «conversiones» que no eran nadie. No es que mintieran: es que nadie definió el término.
¿Qué señales indican un mal contrato?
Hay cinco que se detectan antes de firmar y que casi siempre traen problemas.
- Garantía de posiciones. «Te ponemos primero en Google» no se puede garantizar porque nadie controla el algoritmo. Quien lo promete, o no lo sabe o lo sabe y lo dice igual.
- Precio sin desglose. Una cifra única que mezcla honorario, pauta, hosting y licencias impide saber qué estás pagando.
- Cuentas creadas por la agencia «para simplificar». Simplifica ahora y cuesta caro después.
- Sin fecha de entrega en el proyecto web. Un desarrollo sin hitos fechados se puede alargar indefinidamente sin incumplir nada.
- Cláusula de exclusividad amplia. Que no puedas contratar a nadie más para nada relacionado con marketing es desproporcionado en un servicio mensual.
¿Qué debe pasar cuando el contrato termina?
La salida ordenada se pacta al entrar, no al salir. El contrato debería decir que, al terminar, la agencia transfiere accesos en un plazo concreto, entrega los archivos fuente del diseño y no elimina contenido publicado.
Los archivos fuente son el punto que más se olvida. Si te entregan el logo solo en JPG y no el archivo vectorial, cada modificación futura tendrá que pasar por alguien que lo rehaga. Pide los originales en el contrato, no de favor al final.
¿Y si soy yo quien redacta el contrato?
Un buen contrato de agencia cabe en tres o cuatro páginas y responde siete preguntas: qué se hace, qué se entrega y cuándo, cuánto cuesta desglosado, quién es dueño de qué, cómo se mide, cómo se sale y qué pasa con los accesos al salir.
Todo lo que ocupe más suele ser protección de una de las dos partes contra la otra. No es malo en sí, pero conviene saber a quién protege cada párrafo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que una agencia pida permanencia de doce meses?
Es habitual y rara vez está justificado en un servicio mensual. Se entiende en un proyecto con inversión inicial fuerte que hay que amortizar; en gestión de SEO o de campañas, lo razonable es mensual con preaviso de treinta días. En 3R Core no usamos permanencia y el servicio es mensual.
¿Puedo pedir que el contrato incluya un objetivo de resultados?
Puedes pedir un objetivo de actividad y de métricas intermedias, y deberías. Lo que ninguna agencia seria firmará es un número garantizado de ventas o una posición concreta en Google, porque depende de factores que no controla. Si alguien lo firma, revisa qué letra pequeña lo acompaña.
¿Quién debe pagar el hosting y el dominio?
Los paga el cliente y van a su nombre, aunque el primer año esté incluido en el proyecto. En 3R Core el primer año de dominio, SSL y hosting va dentro del precio de la web —desde S/1,800 la landing y S/4,500 la web corporativa— pero registrado a nombre del cliente desde el inicio.
¿Qué hago si ya firmé y las cuentas están a nombre de la agencia?
Pídelo por escrito y por buenas antes que nada: en la mayoría de casos se transfiere sin problema porque no había intención de retenerlo. Si hay resistencia, el dominio se puede reclamar ante el registrador y las cuentas publicitarias tienen procedimientos de reclamación de propiedad. Empieza siempre por pedirlo bien.
¿Esto es asesoría legal?
No. Es lo que hemos aprendido revisando contratos de agencia desde el lado del proveedor y auditando cuentas de clientes que llegaron con problemas de accesos. Para la validez legal de cualquier cláusula en Perú, consulta con un abogado.
¿Estás comparando propuestas? Nuestros precios están publicados, sin permanencia, y puedes calcular el estimado de tu proyecto antes de hablar con nadie. Si quieres ver qué hacemos exactamente, está en nuestros servicios.